miércoles, 11 de agosto de 2021

Mis favoritas… las mejores de todos los tiempos, hasta ahora

#Bochica

Bueno, llegó la hora. Este tema lo tenía en mi lista de “para escribir” hace rato, pero le tenía pereza a escribir la columna. Uno, porque mis gustos son simples, pero cambian, un día son unas canciones y otros días...otras. Segundo, porque es un tema personal, las canciones listadas aquí representan algo para mí y compartir vainas personales no es mi fuerte. Pero me cogió la noche con mi deber… jajaja… y el deber llama, así que aquí tienen mi selección.


Está de más decir que mi selección no tiene que ver con el éxito o fracaso comercial de la canción o su impacto (fuerte o débil) en la cultura mundial. Empecemos…

… por la tierrita. Asumo que todos hemos tenido una época en dónde sentimos, creemos y experimentamos que vivimos una vida que no queremos. Bien sea por restricciones financieras, o por el contrario odiamos el trabajo, pero pagan muy bien. Sea cual sea la razón, el caso es que nos sentimos en una cárcel, condenados, sin escapatoria. En este contexto, la siguiente canción no tiene nada que ver con lo descrito… jajaja… bueno, al menos en principio. Sin embargo, de cierta forma expone una forma de romper ese ciclo de desesperación en la medida que “…no necesito su aprobación, ni el vil metal con que me tientan…”, a su vez “…tengo por dentro un medidor que va marcando grados de satisfacción…”. Aterciopelados con su canción No Necesito siempre me recuerda que estoy en todo mi derecho de decirle al mundo: pa’ su m… todos, no me jodan, yo hago lo que se me da la gana. Excelente canción, rebelde, urbana, gran representante de mi país en los noventa.

Obviamente hay muchas canciones en nuestra lengua que son excelentes, pero en mi opinión en el puesto número uno están dos canciones que siempre me dan escalofríos. De esas canciones que usted escucha y lo dejan pasmado, por lo general cuando me salen en la lista de reproducción: cinco de watts al volumen, suspendo cualquier cosa que esté haciendo para concentrarme en la canción y dejo que la mente flote.

La primera la entiendo como un mensaje de superación… jajaja, sí, superación. Siento que me habla de lo que puede venir después de algo negativo, siempre hay esperanza. De hecho, es casi que la única forma sensata de vivir. Siempre existe la posibilidad de que las cosas mejoren, que la respuesta a la tragedia humana es El Amor Después del Amor – Fito Páez.

La otra canción en primer lugar lo ocupa una que, en mi opinión, no tiene mensaje de nada. No se preocupa por revelarme algo. ¡Simplemente es un temazo! Movido, género extranjero, pero suena más nuestra que cualquier cosa, en una versión acústica suena pura, ruda, cruda, ritmo, voces aguardientosas… mejor dicho, una pieza de arte. Si a esta altura usted lector no sabe de qué estoy hablando déjeme decirle que siento pena… jajaja, mentiras, la canción es Hace Calor – Andrés Calamaro (¿y los Rodríguez?).

Aunque dudo mucho que cambie algo para él, pero qué pena con Diego Torres, yo sé que todas sus canciones son buenas, pero tenía que escoger. Eso sí, si quiere cortarse las venas escuche Dónde Van, y si es la versión unplugged… upa, prepárese para berrear.

Iba continuar la siguiente parte, pero entre que me servía “el amarillo” la lista me puso una de esas innombrables, de esas que hasta la señora de uno no sabe que le gusta… jajaja… obviamente no se las voy a decir. De hecho, la puede buscar en el abecedario, en las revistas, en la radio y no la va a encontrar.

Retomemos. Si bien la historia de la música y de la humanidad le tiene su lugar asegurado, el Reggae nunca ha sido mi fuerte. Tanto que lo único que conozco es Robert Nesta Marley, Bob si el lector no sabía el nombre completo. Y de él solo he escuchado las populares. No obstante, me siento en la capacidad de reconocer que canciones como Soul Rebel y It’s Alright me mueven “la aguja”, muy recomendadas.

Bueno, ahora pasemos al género del chispum chispum… así le decíamos en mi país en alguna época, al género gaseoso de la “electrónica”. No soy de fiestas ni de raves, ni tampoco tuve una etapa de “drogas recreacionales”, sin embargo, este género siempre ha tenido un lugar especial en mis gustos. Entre lo “artificial” de su concepción y los sonidos no tradicionales encuentro placer en escucharla, me sube el ánimo. Gigi D’Agostino, Mauro Picotto, David Guetta, Calvin Harris, R3hab, Avicii, Galantis, Robin Schulz y muchos más… excelentes exponentes del género.

Aun así, los dioses del olimpo, aquí no hay empates, ellos están solos en la cima, el segundo está a kilómetros de distancia… Daft Punk. Hace más de una década casi que no sacaban algo nuevo, aún así, unos meses atrás cuando se separaron el mundo de la música sintió pena. De ellos la canción que más me gusta es Harder, Better, Faster, Stronger. La letra de la canción son estas cuatro palabras y muy pocas más, no dice mucho, pero a la vez siento que me dice todo. Esas cuatro palabras representan buena parte de mi espíritu, mi motivación, mi compás interno. O al menos así lo siento. Por si fuera poco, el remix que hicieron ellos mismos mezclando Around The World y esta canción… para los anales de la historia. Si alguna vez llegan los alienígenas y queremos mostrarles de qué son capaces los humanos: la teoría de la relatividad y esta mezcla (del álbum Alive-2007).

Si bien Daft Punk no tiene comparación para mí, sí hay dos canciones que me gustaría mencionar. La primera la escuché no hace más de un mes y ya se ganó el podio: buena, buena, buena. Publicada por un músico alemán, bajo el seudónimo de The Fat Rat, en el año 2014, la canción Unity me evoca a un revuelto entre buen ánimo, outro de anime, paseo en la playa, brisa. Emoción básicamente. La segunda canción la menciono para darle algo de participación a lo local y además de que “me sabe” a los años 2001-2003, viernes en la noche (madrugada), canal 13, programa del top 20 mil… jajaja: Oscar G y Ralph Falcon – Dark Beat.

Al igual que con el rock en español, qué pena con el señor Moby. Excelente, su nivel es parejo. Desde Bodyrock, pasando por Natural Blues y llegando a Extreme Ways, todas muy buenas canciones, pero tocaba escoger.

Juepucha… ya van dos hojas en un procesador de texto estándar y todavía falta… más “amarillo” estas vainas no se escriben solas… bueno ya fumé, ya llené de nuevo el vaso, ya adelanté cuaderno con la señora. Y mientras eso pensé “… oiga ¿y el chucu chucu? …”, lo nuestro: merengue, salsa, paso doble, cumbia, joropo, son, vallenato, entre muchos más.

Por respeto a nuestra cultura no voy a hablar de lo que no sé. Sin embargo, siempre he pensado que tenemos una conexión con la tierra (literal, la tierra) en dónde nacemos. Puede ser que usted sea el más metalero, que a los 16 años se fue a Finlandia a estudiar el metal vikingo, pero si nació en esta tierra, más precisamente entre las latitudes -60 grados y 30 grados y entre las longitudes -160 grados y -60 grados… no hay nada que hacer, corra, huya, niéguelo… no hay nada que hacer… su sangre lleva un sabor distinto. No me importa si hay 20 mil estudios que dicen que eso no existe, la práctica lo contradice. Solo para que me crea y vea el poder de nuestra conexión, cuatro palabras: Visa para un sueño… ya lo veo moviendo las caderas con el Mozart latinoamericano Juan Luis Guerra. En esta misma línea creo que la canción que muestra ese fuego latino, la alegría de nuestros pueblos, lo indomable de nuestro carácter es sin duda alguna, y no puede ser otra que: Sonido Bestial – Ricardo Ray y Bobby Cruz. Esta canción no le pide permiso a nadie, ya veo a Pantera pateando la puerta de esta forma. El calor de un salón de baile, el tio salsero partiendo esa baldosa, la descarga, los vientos, el piano endemoniado, los timbales que marcan el desorden, 6 minutos con 49 segundos de violencia musical, tema inmortal, esta vaina levanta muertos y mata cualquier pena… juemadre que ya se me hirvió la sangre… maldito Jameson.

Upa en serio me emocioné. Pero bueno ya, calmados. Retomemos. Y para tal fin bajemos las revoluciones a menos de mil. Pongámonos en un humor más informal y con un género a veces menospreciado en algunos círculos musicales: bandas sonoras de películas y videojuegos. Empezando por las películas y para no extender esta sección mucho creo que May It Be interpretada por Enya es una miel para el cerebro, en mi caso equilibra mis pensamientos, me lleva de nuevo al centro y de la misma película el tema principal... ave maría qué privilegio tener esa música. Por último, recomiendo cualquier cosa de Hans Zimmer, un genio de la música, en particular Time (de Interestelar), Lost But Won (de Rush) y Oogway (sí ese Ooway) Ascends (de Kung Fu Panda). Y casi se me olvida, una canción de otro genio, John Williams, Duel Of The Fates… no creo que haya en la historia del cine una combinación tan perfecta entre la escena de la película y su ambientación musical.

En el caso de los videojuegos, solo escúchelas y me cuenta: The Dragonborn Comes, del juego Skyrim e interpretada por la Orquesta Sinfónica de Suecia y la tenor/soprano Sabina Zweiacker; We All Lift Together del juego Warframe, un himno a la vicisitudes de los “gamers”; The Makers Theme y The Guardian de Darksiders 2, épicos; Darksiders Genesis Theme de Darksiders 3; y muchísimos más. Fuera de categoría que guardan una significancia para mí, como persona, en mi personalidad, en mi vida de videojuegos son: Chrono Trigger TODA la banda, las 2 horas con 8 minutos y 57 segundos; y Assassin’s Creed Revelations TODA la banda, las 2 horas con 41 minutos y 25 segundos. De esta última no me voy a poner a explicar el contexto ni porqué lo considero como uno de los eventos más importantes en la historia de los videojuegos, más allá de eso es una buena música para trabajar, programar y/o concentrarse.

Y hasta ahora, después de 1,742 palabras, hemos llegado al top 3 de mis géneros musicales, tipos de música o canciones de todos los tiempos.

En tercer lugar, un género que le ha dejado a la humanidad un sinfín de inspiración y reverencia infinita. Sí, ese género… el clásico. No soy un experto, de hecho, ni siquiera aficionado, mi conocimiento es mínimo, paupérrimo. Así que por favor, si usted es un lector conocedor téngame paciencia, ojalá mi ignorancia no opaque mi respeto y devoción por esta música. ¿Por dónde empezar? Quizás por algo no tan clásico en el sentido temporal. Ludovico Einaudi con Divenire hace una ejecución perfecta del piano, transmite una melancolía increíble, una paz triste, excelente composición. Por parte del continente asiático me gustaría resaltar Trail Of The Angels, no sé quién es el compositor ni la época de la canción, pero esa flauta de bambú toca el alma. En este mismo lado del mundo hay una canción que escucho como parte de una compilación, pero nadie ha dado con el nombre, una de las canciones más hermosas que jamás haya escuchado. Para esa canción sin nombre, mi más sentida reverencia.

Por el lado de la ópera, Nessum Dorma sin duda es la mejor junto con I Pagliacci, ambas en interpretaciones de un titán de la música Luciano Pavarotti. Pasando a los compositores europeos no hay mucho que decir, los típicos y populares ya conocidos y estudiados por miles de personas: Mozart, Bach, Beethoven, Chopin y Vivaldi. No hay mucho que agregar, composiciones que reflejan el potencial humano para la creatividad, cualquier composición que escoja es superior a cualquier canción del listado desde el punto de vista musical, técnico, de talento y de importancia para nuestra especie. En especial, me gusta mucho la Marcha Turca, composición de Wolfgang Amadeus Mozart, pero no la interpretación de él. Aunque suene a herejía, prefiero las interpretaciones en tempo más lento, al estilo de Glenn Gould. Y aunque se le atribuye a Mozart en muchas partes del ciberespacio, Greensleeves es una antigua composición inglesa de autor desconocido, excelente canción. Otra canción muy recomendada, Canon del compositor alemán Pachelbel.

En el puesto número 2… mmm… esta parte sí que es difícil. Por el lado “técnico” o “epistemológico” no sé si es un género o más bien un grupo que comparte una característica en común. Es decir, no es un único género musical. Por el lado personal, yo tengo muchos impedimentos, tanto emocionales como intelectuales, estoy atrofiado. En parte, este ejercicio de escribir me ayuda mucho a exteriorizar cosas que de otra forma me resultan difíciles. Es una deuda que tengo conmigo, en algún momento seré capaz de poner en palabras el contexto de esta sección. Si el lector en este punto no me entiende… la verdad que me importa poco. Dejo el listado de canciones, usted fórmese la opinión que considere, lo único que puedo decir ahora de forma coherente es que, por algo, para mí, están en segundo lugar. Sin ningún orden de preferencia específico: Hero’s Come Back, Bacchikoi, Raising Fighting Spirit, Jinchuuriki and Tailed Beast Song, Minato Save Kushina, Hyakkaryouran. Lo mejor de lo mejor: A Go Go Two de Mountain, Girei y Gekiha. Hay dos canciones más que, dependiendo de mi estado de ánimo, las puedo considerar como las mejores de la historia de la música, también hacen parte de este grupo, pero no veo la necesidad de revelar su nombre.

Bueno y estoy agotado, en serio no me las quiero dar de misterioso ni nada, pero el puesto número 1 de género musical merece su propia columna y ojalá esa misma me alcance para “revelar” la mejor canción de todos los tiempos. Además, este ejercicio ha sido agotador… escuchar música influencia mi estado de ánimo, y pasar de tantos tipos de música, repetir y releer en busca de transmitir de la mejor forma las emociones que me evocan me ha dejado mamado. Cuatro horas en este oficio… suficiente por el momento.

Ojalá me acompañen con la columna del número 1, será otro ejercicio emocionalmente agotador pero me lo voy a gozar.

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