#Bochica
Lo descrito a continuación corresponde a una adaptación, exagerada, de hechos reales a la ficción.
Un mundo diferente, en otra época, con protagonistas usuales el mundo fue testigo de una epifanía.
Nerho
miraba con incredulidad. No lo podía creer, Alsair e Itnas cayeron al
mismo tiempo después de un combate épico. Por el ruido y la gritería de
los asistentes Nerho no logra comprender muy bien su situación, solo
observa como se alistan los ornamentos para condecorar al ganador. Pero
poco a poco cae en la cuenta de que él es el único que sigue en píe, él
es el ganador de la jordana. En una combinación de alegría y confusión,
Nerho no es capaz de pronunciar palabra, solamente mueve su brazo para
saludar al público.
En las típicas reuniones de familiares y
amigos realizadas para comentar los hechos del torneo, las mismas
preguntas se repetían una y otra vez: pero ¿cómo pasó? ¿Alguien vió en
qué momento Nerho todavía seguía en el campo? ¿A cuántos combatientes
sacó? ¿Alguien lo vió derrotar a alguno?
Por supuesto, tampoco
faltaron las afirmaciones del estilo: “… a mí me huele raro…”, “… cómo
alguien que ni siquiera ha completado los rituales puede ganar una
jordana…”, “… es muy joven para estar en esta competencia…”. Si bien no
había un complot ni tramas en lo sucedido, sí era seguro que era un
evento extraño, de hecho, la hoy denominada Academia para la
Recuperación de la Historia remarca que Nerho ha sido el ganador más
jóven de una jornada del torneo y sin haber iniciado los tres rituales:
Toebot, Pasen y Gaba.
(Aquí es necesario hacer una aclaración
para conservar la fidelidad de lo contado, la Academia advierte, sin
embargo, que aún faltan por concluir las investigaciones de los Valles
Verdes y de las Ruinas de las Selvas Negras. Retomemos…)
Físicamente
Nerho no tenía nada excepcional al compararse con una persona del
común. Su contextura no era como la de la mayoría de los guerreros, su
altura apenas cumplía con el mínimo establecido. Tampoco tenía la fuerza
suficiente para equiparse al mismo tiempo con escudo y espada y mucho
menos para soportar una armadura completa durante toda una jornada. Así,
la indumentaria de Nerho comprendía una falda de cuero ligera y su
torso lo cubría con un camisón reforzado con Nite (material obtenido de
un pez en el océano sur y muy utilizado en implementos de cocina).
Respecto a sus armas, él tenía predilección por las Kobi, más pequeñas
que una espada, pero más grandes que una daga, y portaba una en cada
mano.
El torneo transcurrió bajo el protagonismo de Itnas y
Alsair. Sin embargo, en una de las jornadas en que Itnas ganó, Nerho se
lo encontró en el cuarto de armamento y luego de un intercambio cordial
de palabras le pide el favor de tener un día de entrenamiento juntos.
Itnas con algo de reticencia accede, más por no sentirse prepotente como
Alsair, y llevan a cabo el día de entrenamiento. Lo único por resaltar
es que a Nerho lo volvieron ropa de trabajo, no logró conectar ni un
solo golpe y tampoco fue capaz de esquivar alguno.
Algunas
jornadas más adelante, Itnas le propone a Nerho volver a entrenar, pero
éste le responde que no es necesario, ya no lo necesita. Itnas algo
desconcertado y enojado por ser rechazado mira a Nerho con desdén y
piensa: “eso me pasa por querer ayudar, más bien sigo concentrado en mi
meta”.
Lo ocurrido en este torneo ya se contó en otra ocasión y
para Nerho no tuvo mucha importancia más allá de su victoria ocasional.
La batalla entre Itnas y Alsair no le interesó, aunque sí generó mucha
curiosidad entre el público que la mayoría de las veces que Nerho
quedaba mano a mano en un duelo se rendía o simplemente recibía el golpe
de frente, sin siquiera defenderse.
Pasó un tiempo, y Alsair ya
había conseguido 4 campeonatos consecutivos e iba camino su quinto
título (y último título que ganaría). El dominio de Alsair se estaba
convirtiendo en un problema porque ya no había emoción, no había
incertidumbre sobre quién ganaría. Así, la atención del público se
centraba en hechos periféricos y lo que antes fue una curiosidad ahora
se convertía en el foco de discusión. El comportamiento de Nerho era muy
extraño, en ciertas ocasiones ganaba los combates mano a mano y en
otras sin razón aparente se rendía o era evidente que se dejaba golpear.
Y para agregar más confusión, en esos días que Nerho no se retiraba era
capaz de llegar entre los finalistas de la jordana.
De nuevo, la
mitad del año solar en la jornada histórica, la misma en la que Itnas
hiciera sangrar a Alsair, se presentaría un hecho desconcertante. Sin
mucho que remarcar por el momento, los dos finalistas fueron Alsair y
Nerho. Luego de intercambiar algunos golpes y forcejeos, la gente se
empieza animar, el combate se vuelve entretenido. Si bien la
superioridad de Alsair es clara, Nerho no lo está haciendo mal, de
hecho, en varias ocasiones hace retroceder o trastabillar a Alsair. El
público, quizás para ponerle más emoción, comienza a vitorear el nombre
de Nerho y éste comienza a acorralar a Alsair quién al recordar lo
vivido con Itnas manda a volar a Nerho y recupera espacio.
El
público está enloquecido, hace mucho tiempo no veían un combate tan
excitante o un guerrero capaz de desesperar al campeón reinante. Con la
tranquilidad de ser el “elegido”, el talentoso, Alsair comienza su
ataque final con una velocidad impresionante. Nerho está inmóvil,
inmutable, concentra su mirada en Alsair… lo logra esquivar y este
último cae al suelo como un niño tonto que tropezó.
Alsair, algo
desconcertado, se repone rápidamente y bajo una lluvia de abucheos
trata de ubicar a su contrincante. La molestia de Alsair se incrementa,
está convencido que el público lo ha abandonado y se están burlando de
su caída. Sigue buscando a su oponente, pero no lo encuentra, “¿dónde se
escondió?” se pregunta. Mientras busca con la mirada uno de los jueces
en el terreno se acerca y le comenta que mientras Alsair estaba en el
suelo, Nerho se retiró del campo, se rindió y por eso la gente está tan
molesta. Así, por defecto, Alsair ganó otra jornada.
Lo ocurrido
ese día fue un escándalo que se esparció rápidamente por toda la región,
la indignación de la gente era tal que hasta pedían la ejecución de
Nerho por deshonrar la competencia. Las autoridades no estaban muy
seguras de qué hacer tampoco, y como cualquier autoridad optó por
anunciar que estaba tomando cartas en el asunto. Traducción: las
autoridades designaron un comité de investigación secreto para
esclarecer los hechos de ese día y proponer las acciones a tomar.
No
vamos a detallar el tedioso procedimiento burocrático de este hecho, lo
único importante para esta historia es que se logró en tiempo récord,
un día, y el líder designado para dicho comité fue Tül, tercero al mando
de las unidades especiales de inteligencia. Vale la pena aclarar que
por esa época la región era inestable y era muy común que existieran
infiltrados tratando de desestabilizar la región, quizás eso contribuyó a
la velocidad en la conformación de dicho comité.
A los dos días
de creado el comité, Tül junto a su equipo de investigación comienzan a
entrevistar de forma confidencial, bajo pena de arresto para todo aquel
que revelara la existencia de la investigación, a varios asistentes al
espectáculo, a los dueños de los equipos y a otros combatientes con el
fin de recolectar información relevante sobre los hechos y en particular
sobre Nerho.
En general, las entrevistas no arrojaron mucha
información. Si bien el recuento de los acontecimientos fue consistente
no surgía nada sospechoso en el comportamiento de Nerho más allá de su
peculiaridad de retirarse, rendirse o dejarse golpear sin razón
aparente. Con la presión de las autoridades para llegar a alguna
conclusión, Tül decide sentarse toda una noche a revisar todos los
registros de las entrevistas y allí le llamó la atención el siguiente
aparte de la entrevista con el dueño del equipo:
“…
Agente: Por favor cuénteme cómo llegó Nerho a su equipo y por qué lo eligió.
Dueño:
La verdad lo elegí porque me tocó. Nerho fue tercero en el minitorneo
clasificatorio que hacemos, él no era el guerrero que íbamos a
contratar. Lo que pasó es que al primero lo reclutó la Fuerza de Choque
número 5 y al segundo se le murió la esposa y no podía dejar a sus hijos
descuidados. Entonces, por descarte me tocó contratar a Nerho que por
ser tan jóven no tenía mucho que perder y aceptó.
…”
Tül
quedó intrigado, que Nerho participara en el torneo no es más que una
coincidencia, algo fortuito del destino. Por lo tanto, no era posible
plantear la hipótesis de algún dolo o premeditación en afectar el
desarrollo del torneo o generar inestabilidad en la población. Contra
todo procedimiento y lineamiento aprendido en la escuela de
inteligencia, a Tül lo venció la curiosidad y decidió hablar
directamente con Nerho.
Al día siguiente, Tül se dirigió hacia
las afueras de la ciudad, una zona de cultivadores donde, según el
registro, Nerho tenía una pequeña casa en la ladera de una montaña. Al
llegar al lugar, observa que Nerho está descansando acostado, a la
sombra de un árbol muy cerca de la casa. De nuevo, contra todo protocolo
Tül se presenta con sus credenciales:
“Buenos días, soy Tül,
tercero al mando de las unidades especiales de inteligencia y vengo a
entrevistarlo sobre los recientes acontecimientos en el torneo y su
desconcertante rendición y abandono en el combate final”.
Nerho lo invita a sentarse en el pasto: ¿Y necesita que me pare? ¿O podemos tener la conversación sentados?
Algo
confundido Tül no acepta la invitación, continua de píe y sin mucho
rodeo pregunta directamente: “¿Por qué abandonó la pelea?”
Nerho: Y ¿por qué debería haberme quedado?
Tül: Su actuar fue un insulto a las tradiciones de la gente…
Nerho interrumpe: ¿Insulté la tradición? Si Alsair lleva 4 campeonatos, ¿la tradición no indica que debería ganar él, no yo?
Tül: Entonces, ¿admite qué usted hubiera podido derrotar a Alsair pero no quiso?
Nerho: ¿Derrotarlo? ¿acaso Alsair es mi enemigo? Además, ¿por qué asume qué es lo que quiero yo?
Tül, claramente ofuscado: ¿Siempre responde con una pregunta?
Nerho: No.
Tül:
Su actitud y comportamiento tiene muy intranquila a la población y a
las autoridades. Dados eventos recientes de infiltraciones hay algunos
que se plantean la posibilidad que usted sea un enemigo.
Nerho: Jajaja… Con la edad que tengo no creo que pudiera serlo. Haga cuentas.
Tül:
Creo que tiene razón en ese punto. Entonces, ¿por qué hay peleas que
gana y en otras, según los reportes, simplemente no continua? Ese no es
un comportamiento que se espere de un guerrero. La gente espera que no
se rindan y combatan hasta el final.
Nerho: Yo, ¿un guerrero? No
sabía que lo era. Respecto por que no continuo con ciertos combates,
puede ser un problema de perspectiva. Al fin y al cabo ¿qué sabe un sapo
de charco de las vicisitudes del océano?
Tül, claramente ofendido: Otra respuesta más en ese tono y lo va a lamentar.
Nerho:
Jajaja… para ser el tercero al mando de las unidades especiales de
inteligencia se ofende muy fácil y es rápido para mal interpretar.
Ahora, le pregunto yo ¿qué vino a buscar?
Tül: El significado y
motivación de su actuar. Nadie puede entender como puede renunciar a una
victoria de esa manera. Si fue capaz de superar al mejor guerrero de
todos los tiempos y salir caminando por qué no tomar la gloría con sus
manos.
Nerho: Ya veo, creo entender. Mi actuar le hace pensar que
renuncié a lo que usted ha llamado gloria. Le pregunto ¿de qué me
serviría ganar el torneo? ¿conseguir dinero, fama? Cosas que no
significan nada para mí en este momento. Lo mejor será no seguir
participando.
Tül: Quizás sea lo mejor. De hecho, voy a proponer que lo expulsen.
Nerho: No tengo más que agregar.
Finalmente, Tül se retira y algunos días después cumple con lo dicho. Nerho fue expulsado del torneo.
En
la actualidad, se estudia con gran dedicación la conversación aquí
reconstruida. En la Academia para la Recuperación de la Historia se
pueden identificar varias líneas de pensamiento: filosóficas, militares y
culturales. En particular, se estudia su efecto en la posterior
relación entre el Gran Almirante Tül y el Emperador Sol-Nerho quién
reinó por más de 70 años solares, época conocida como La Iluminación.
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