jueves, 23 de septiembre de 2021

Eternas preguntas – Parte 2. Grandeza vs Insignificancia

#Bochica

Lo descrito a continuación corresponde a una adaptación, exagerada, de hechos reales a la ficción. 

Un mundo diferente, en otra época, con protagonistas usuales el mundo fue testigo de una epifanía.

Nerho miraba con incredulidad. No lo podía creer, Alsair e Itnas cayeron al mismo tiempo después de un combate épico. Por el ruido y la gritería de los asistentes Nerho no logra comprender muy bien su situación, solo observa como se alistan los ornamentos para condecorar al ganador. Pero poco a poco cae en la cuenta de que él es el único que sigue en píe, él es el ganador de la jordana. En una combinación de alegría y confusión, Nerho no es capaz de pronunciar palabra, solamente mueve su brazo para saludar al público.

En las típicas reuniones de familiares y amigos realizadas para comentar los hechos del torneo, las mismas preguntas se repetían una y otra vez: pero ¿cómo pasó? ¿Alguien vió en qué momento Nerho todavía seguía en el campo? ¿A cuántos combatientes sacó? ¿Alguien lo vió derrotar a alguno?

Por supuesto, tampoco faltaron las afirmaciones del estilo: “… a mí me huele raro…”, “… cómo alguien que ni siquiera ha completado los rituales puede ganar una jordana…”, “… es muy joven para estar en esta competencia…”. Si bien no había un complot ni tramas en lo sucedido, sí era seguro que era un evento extraño, de hecho, la hoy denominada Academia para la Recuperación de la Historia remarca que Nerho ha sido el ganador más jóven de una jornada del torneo y sin haber iniciado los tres rituales: Toebot, Pasen y Gaba.

(Aquí es necesario hacer una aclaración para conservar la fidelidad de lo contado, la Academia advierte, sin embargo, que aún faltan por concluir las investigaciones de los Valles Verdes y de las Ruinas de las Selvas Negras. Retomemos…)

Físicamente Nerho no tenía nada excepcional al compararse con una persona del común. Su contextura no era como la de la mayoría de los guerreros, su altura apenas cumplía con el mínimo establecido. Tampoco tenía la fuerza suficiente para equiparse al mismo tiempo con escudo y espada y mucho menos para soportar una armadura completa durante toda una jornada. Así, la indumentaria de Nerho comprendía una falda de cuero ligera y su torso lo cubría con un camisón reforzado con Nite (material obtenido de un pez en el océano sur y muy utilizado en implementos de cocina). Respecto a sus armas, él tenía predilección por las Kobi, más pequeñas que una espada, pero más grandes que una daga, y portaba una en cada mano.

El torneo transcurrió bajo el protagonismo de Itnas y Alsair. Sin embargo, en una de las jornadas en que Itnas ganó, Nerho se lo encontró en el cuarto de armamento y luego de un intercambio cordial de palabras le pide el favor de tener un día de entrenamiento juntos. Itnas con algo de reticencia accede, más por no sentirse prepotente como Alsair, y llevan a cabo el día de entrenamiento. Lo único por resaltar es que a Nerho lo volvieron ropa de trabajo, no logró conectar ni un solo golpe y tampoco fue capaz de esquivar alguno.

Algunas jornadas más adelante, Itnas le propone a Nerho volver a entrenar, pero éste le responde que no es necesario, ya no lo necesita. Itnas algo desconcertado y enojado por ser rechazado mira a Nerho con desdén y piensa: “eso me pasa por querer ayudar, más bien sigo concentrado en mi meta”.

Lo ocurrido en este torneo ya se contó en otra ocasión y para Nerho no tuvo mucha importancia más allá de su victoria ocasional. La batalla entre Itnas y Alsair no le interesó, aunque sí generó mucha curiosidad entre el público que la mayoría de las veces que Nerho quedaba mano a mano en un duelo se rendía o simplemente recibía el golpe de frente, sin siquiera defenderse.

Pasó un tiempo, y Alsair ya había conseguido 4 campeonatos consecutivos e iba camino su quinto título (y último título que ganaría). El dominio de Alsair se estaba convirtiendo en un problema porque ya no había emoción, no había incertidumbre sobre quién ganaría. Así, la atención del público se centraba en hechos periféricos y lo que antes fue una curiosidad ahora se convertía en el foco de discusión. El comportamiento de Nerho era muy extraño, en ciertas ocasiones ganaba los combates mano a mano y en otras sin razón aparente se rendía o era evidente que se dejaba golpear. Y para agregar más confusión, en esos días que Nerho no se retiraba era capaz de llegar entre los finalistas de la jordana.

De nuevo, la mitad del año solar en la jornada histórica, la misma en la que Itnas hiciera sangrar a Alsair, se presentaría un hecho desconcertante. Sin mucho que remarcar por el momento, los dos finalistas fueron Alsair y Nerho. Luego de intercambiar algunos golpes y forcejeos, la gente se empieza animar, el combate se vuelve entretenido. Si bien la superioridad de Alsair es clara, Nerho no lo está haciendo mal, de hecho, en varias ocasiones hace retroceder o trastabillar a Alsair. El público, quizás para ponerle más emoción, comienza a vitorear el nombre de Nerho y éste comienza a acorralar a Alsair quién al recordar lo vivido con Itnas manda a volar a Nerho y recupera espacio.

El público está enloquecido, hace mucho tiempo no veían un combate tan excitante o un guerrero capaz de desesperar al campeón reinante. Con la tranquilidad de ser el “elegido”, el talentoso, Alsair comienza su ataque final con una velocidad impresionante. Nerho está inmóvil, inmutable, concentra su mirada en Alsair… lo logra esquivar y este último cae al suelo como un niño tonto que tropezó.

Alsair, algo desconcertado, se repone rápidamente y bajo una lluvia de abucheos trata de ubicar a su contrincante. La molestia de Alsair se incrementa, está convencido que el público lo ha abandonado y se están burlando de su caída. Sigue buscando a su oponente, pero no lo encuentra, “¿dónde se escondió?” se pregunta. Mientras busca con la mirada uno de los jueces en el terreno se acerca y le comenta que mientras Alsair estaba en el suelo, Nerho se retiró del campo, se rindió y por eso la gente está tan molesta. Así, por defecto, Alsair ganó otra jornada.

Lo ocurrido ese día fue un escándalo que se esparció rápidamente por toda la región, la indignación de la gente era tal que hasta pedían la ejecución de Nerho por deshonrar la competencia. Las autoridades no estaban muy seguras de qué hacer tampoco, y como cualquier autoridad optó por anunciar que estaba tomando cartas en el asunto. Traducción: las autoridades designaron un comité de investigación secreto para esclarecer los hechos de ese día y proponer las acciones a tomar.

No vamos a detallar el tedioso procedimiento burocrático de este hecho, lo único importante para esta historia es que se logró en tiempo récord, un día, y el líder designado para dicho comité fue Tül, tercero al mando de las unidades especiales de inteligencia. Vale la pena aclarar que por esa época la región era inestable y era muy común que existieran infiltrados tratando de desestabilizar la región, quizás eso contribuyó a la velocidad en la conformación de dicho comité.

A los dos días de creado el comité, Tül junto a su equipo de investigación comienzan a entrevistar de forma confidencial, bajo pena de arresto para todo aquel que revelara la existencia de la investigación, a varios asistentes al espectáculo, a los dueños de los equipos y a otros combatientes con el fin de recolectar información relevante sobre los hechos y en particular sobre Nerho.

En general, las entrevistas no arrojaron mucha información. Si bien el recuento de los acontecimientos fue consistente no surgía nada sospechoso en el comportamiento de Nerho más allá de su peculiaridad de retirarse, rendirse o dejarse golpear sin razón aparente. Con la presión de las autoridades para llegar a alguna conclusión, Tül decide sentarse toda una noche a revisar todos los registros de las entrevistas y allí le llamó la atención el siguiente aparte de la entrevista con el dueño del equipo:



Agente: Por favor cuénteme cómo llegó Nerho a su equipo y por qué lo eligió.

Dueño: La verdad lo elegí porque me tocó. Nerho fue tercero en el minitorneo clasificatorio que hacemos, él no era el guerrero que íbamos a contratar. Lo que pasó es que al primero lo reclutó la Fuerza de Choque número 5 y al segundo se le murió la esposa y no podía dejar a sus hijos descuidados. Entonces, por descarte me tocó contratar a Nerho que por ser tan jóven no tenía mucho que perder y aceptó.



Tül quedó intrigado, que Nerho participara en el torneo no es más que una coincidencia, algo fortuito del destino. Por lo tanto, no era posible plantear la hipótesis de algún dolo o premeditación en afectar el desarrollo del torneo o generar inestabilidad en la población. Contra todo procedimiento y lineamiento aprendido en la escuela de inteligencia, a Tül lo venció la curiosidad y decidió hablar directamente con Nerho.

Al día siguiente, Tül se dirigió hacia las afueras de la ciudad, una zona de cultivadores donde, según el registro, Nerho tenía una pequeña casa en la ladera de una montaña. Al llegar al lugar, observa que Nerho está descansando acostado, a la sombra de un árbol muy cerca de la casa. De nuevo, contra todo protocolo Tül se presenta con sus credenciales:

“Buenos días, soy Tül, tercero al mando de las unidades especiales de inteligencia y vengo a entrevistarlo sobre los recientes acontecimientos en el torneo y su desconcertante rendición y abandono en el combate final”.

Nerho lo invita a sentarse en el pasto: ¿Y necesita que me pare? ¿O podemos tener la conversación sentados?

Algo confundido Tül no acepta la invitación, continua de píe y sin mucho rodeo pregunta directamente: “¿Por qué abandonó la pelea?”

Nerho: Y ¿por qué debería haberme quedado?

Tül: Su actuar fue un insulto a las tradiciones de la gente…

Nerho interrumpe: ¿Insulté la tradición? Si Alsair lleva 4 campeonatos, ¿la tradición no indica que debería ganar él, no yo?

Tül: Entonces, ¿admite qué usted hubiera podido derrotar a Alsair pero no quiso?

Nerho: ¿Derrotarlo? ¿acaso Alsair es mi enemigo? Además, ¿por qué asume qué es lo que quiero yo?

Tül, claramente ofuscado: ¿Siempre responde con una pregunta?

Nerho: No.

Tül: Su actitud y comportamiento tiene muy intranquila a la población y a las autoridades. Dados eventos recientes de infiltraciones hay algunos que se plantean la posibilidad que usted sea un enemigo.

Nerho: Jajaja… Con la edad que tengo no creo que pudiera serlo. Haga cuentas.

Tül: Creo que tiene razón en ese punto. Entonces, ¿por qué hay peleas que gana y en otras, según los reportes, simplemente no continua? Ese no es un comportamiento que se espere de un guerrero. La gente espera que no se rindan y combatan hasta el final.

Nerho: Yo, ¿un guerrero? No sabía que lo era. Respecto por que no continuo con ciertos combates, puede ser un problema de perspectiva. Al fin y al cabo ¿qué sabe un sapo de charco de las vicisitudes del océano?

Tül, claramente ofendido: Otra respuesta más en ese tono y lo va a lamentar.

Nerho: Jajaja… para ser el tercero al mando de las unidades especiales de inteligencia se ofende muy fácil y es rápido para mal interpretar. Ahora, le pregunto yo ¿qué vino a buscar?

Tül: El significado y motivación de su actuar. Nadie puede entender como puede renunciar a una victoria de esa manera. Si fue capaz de superar al mejor guerrero de todos los tiempos y salir caminando por qué no tomar la gloría con sus manos.

Nerho: Ya veo, creo entender. Mi actuar le hace pensar que renuncié a lo que usted ha llamado gloria. Le pregunto ¿de qué me serviría ganar el torneo? ¿conseguir dinero, fama? Cosas que no significan nada para mí en este momento. Lo mejor será no seguir participando.

Tül: Quizás sea lo mejor. De hecho, voy a proponer que lo expulsen.

Nerho: No tengo más que agregar.

Finalmente, Tül se retira y algunos días después cumple con lo dicho. Nerho fue expulsado del torneo.

En la actualidad, se estudia con gran dedicación la conversación aquí reconstruida. En la Academia para la Recuperación de la Historia se pueden identificar varias líneas de pensamiento: filosóficas, militares y culturales. En particular, se estudia su efecto en la posterior relación entre el Gran Almirante Tül y el Emperador Sol-Nerho quién reinó por más de 70 años solares, época conocida como La Iluminación. 


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