#Nencatacoa
El tesoro más preciado del saber científico es la capacidad explicativa, y con ello la capacidad predictiva; son dos piedras preciosas de una misma joya y usualmente, cuando la primera es de baja calidad, la segunda también lo es. Con la presencia de este tesoro, le viene al ser humano un problema que no ha logrado resolver, y es qué hacer con todos esos saberes que, sin ser ciencia, sin poseer esa calidad explicativa y ese poder predictivo, igualmente son útiles para el día a día del ser humano y la relación con su entorno. Esta columna está dedicada a ese segundo tipo de saber. Para efectos de puntualizar, la premisa que motiva esta columna es la única que considero en este momento de mi vida como totalmente cierta, y es que el mundo es un escenario donde hay cosas sucediendo. Si, así de sencillo, corto –y probablemente mediocre-.