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“La vida no tiene significado a priori. El significado de tu vida depende de ti, y el valor de tu vida, no es nada sino el significado que elijas.” Jean Paul Sartre
La vida: un estado sobre el cual creemos saber, una categoría a la cual afirmamos pertenecer, y cuyo estudio dejamos en manos de los filósofos y los científicos. “Estamos vivos”, es una condición de la cual partimos y sobre la cuya causa y propósito no nos cuestionamos.
Los seres humanos clasificamos lo que existe en dos grupos, lo que está vivo y lo que no. Partiendo del hecho que dicha clasificación sea correcta y asumiendo que la unidad fundamental de todo lo existente es el átomo, es posible afirmar que lo vivo se crea a partir de lo no vivo, a través de procesos de diferente grado de complejidad; algunos los entendemos y otros no. Es muy poco el conocimiento que tenemos sobre la vida, al punto que no sabemos cómo crearla, solo replicamos procesos que ya conocemos. Tampoco sabemos cómo mantener la vida por tiempo indefinido ni mucho menos somos capaces de devolverle la vida a algo que ha muerto.
El punto de partida de este escrito toma como verdaderas las afirmaciones antes presentadas, y sobre este hecho es posible establecer que no hay un “propósito” para que la vida exista, diferente al de la causa y efecto que se hacen presentes en una interacción compleja entre la materia y la energía. Con nuestro conocimiento de la vida a la fecha, es todo lo que podemos decir. Esto perturba a los creyentes, a los idealistas, a todos aquellos cuya forma de pensamiento no solo les dice que hay un orden superior y una razón para que las cosas sean como son, sino que ello les lleva a inferir que ese “orden superior” se soporta sobre una especie de sabiduría y destino manifiesto, en muchas creencias favorable para el ser humano. En mi opinión, y sin el ánimo de controvertir ni mucho menos ofender otras formas de pensamiento, nos sentimos tan solos que nos resulta insoportable la idea de pensar que posiblemente estemos aquí porque sí, y solo porque sí.
¿Es entonces la vida un sinsentido? Para nada. Las ideas aquí presentadas solo llevan a una primera y concluyente verdad, a un hecho solemne: la vida es un estado único, irrepetible, superior a nosotros, a nuestro alcance y entendimiento, y por ello es lo más valioso que hay. Absolutamente única, la vida de cada individuo es irremplazable. La vida, es bella en su presencia, espontaneidad e irreversibilidad cuando desaparece.
En este punto es necesario hablar del existencialismo, corriente filosófica que se pregunta por el sentido de la vida. Y es necesario hablar de esta corriente de pensamiento para desmanchar su nombre; al existencialismo se le ha acusado en numerosas ocasiones de ser un círculo de razonamientos que solo buscan decir que la vida es algo inútil y sin sentido, nada más equivocado. Viene aquí una segunda conclusión: Para el existencialismo, la vida es tan importante, que le resulta necesario preguntarse sobre su origen y propósito, con la finalidad de darle tranquilidad al hombre a través de un razonamiento sólido que lleve a entender la causa de la existencia del hombre. No es un entramado de ideas y argumentos para decir que no vale la pena vivir, es un acto de respeto a la vida; preguntarse por su existencia, por su origen, por su razón de ser y por su destino, a través de los más descarnado y transparentes razonamientos, para elevar su existencia al más alto nivel contemplativo.
La tercera y última conclusión que quiero manifestar y que se construye sobre las conclusiones anteriores, es que tanto la vida como el individuo que la posee son únicos, y eso hace que sea el propio individuo el único capaz de asignar, desde su subjetividad, desde su estado de ser único, un sentido a esa vida. La vida de un individuo es algo a lo que resulta imposible asignarle un carácter valorativo, mucho menos comparativo a nivel ordinal o cardinal. Estar vivos es una consecuencia que nos da la autoridad para decidir qué hacer, qué camino recorrer mientras gozamos de tan hermoso y único estado.
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