#Chaquen
El fútbol es el deporte de masas, el más visto por TV, streaming y demás plataformas, al que más importancia se le brinda en los noticieros, tienen miles de programas dedicados exclusivamente al show, en la radio, la TV, el podcast y cada día se reproducen miles de videos en Youtube relacionados con lo que pasa en el mundo del fútbol, pero lamentablemente cada día es menos importante, menos atractivo y las nuevas audiencias ya lo están demostrando.
Durante muchos años, los seguidores del deporte rey dependían de la información que se transmitía por la radio y uno que otro programa de TV que resumía los eventos relacionados y donde se mostraban los goles, pero en la medida en que la TV por cable llegaba a muchos hogares, los canales especializados empezaron a copar las audiencias con eventos, partidos, programas específicos, noticieros y demás, donde lo que menos tenía cabida eran otros deportes y la importancia era para el fútbol.
Hoy es lo mismo, la oferta es mayor y aunque la TV por cable se está transformando y todo migra a las plataformas de streaming, la proporción de programación dedicada al fútbol es mayor, lo que no implica que la audiencia haya aumentado, porque lo que se evidencia con los nuevos demandantes (jóvenes), es que demanda pequeños contenidos tanto de los partidos (highlights) como de la programación relacionada (segmentos cortos de los programas de opinión o de los noticieros), lo cual evidencia que cada día la gente ve menos fútbol y la segunda pantalla (el celular) es el que se roba el protagonismo en los 90 minutos, dada la alta interacción en redes sociales públicas o privadas.
Las nuevas audiencias están informadas, dado el alto flujo que se genera en el mundo del fútbol, gracias a que la prensa destina gran parte de sus recursos al deporte de masas, lo que no significa que las audiencias sean mayores, pero mientras exista publicidad, el fútbol se impone sobre la mayoría de los deportes si no hay una forma de competencia diferente al espectáculo.
Lo anterior necesariamente se explica porque en otros deportes diferentes al fútbol, las audiencias son de nicho y la publicidad fluye dependiendo del interés que se pueda tener por un deportista específico. Por ejemplo, los éxitos de Juan Pablo Montoya en las carreras de automovilismo antes de su llegada a la F1 generaron un segmento interesante y una vez en la máxima categoría, la cantidad de publicidad local y regional necesariamente fue rentable para todos: la prensa que le apostó ciegamente, el deportista y su familia que cumplió con sus objetivos personales y recuperó con creces la alta inversión económica, la transmisión de radio que unió a las dos cadenas más importantes en una sola transmisión y los canales de TV que transmitían las carreras (en vivo y en diferido), gracias a la lluvia de publicidad de empresas colombianas y multinacionales relacionadas con el deportista.
En la actualidad pasa con los ciclistas grancolombianos (incluyo a Carapaz) que triunfan en Europa en las grandes vueltas y clásicas, que son un vehículo publicitario impresionante para las marcas (pequeñas y grandes) y que hacen que las transmisiones de 4 o 5 horas de una etapa sean no sólo de nicho sino que los canales de TV realicen un esfuerzo grande, no sólo para poner la señal internacional sino para que la experiencia no sea aburrida, se interactúa en redes y demás, que involucran al espectador en el espectáculo.
Pero, así como cuando un deportista local triunfa y llega algo más de dinero, lo triste es que el fútbol sigue acaparando todo porque es el que genera más contenidos, más dinero, mayor interés de las audiencias masivas, así los eventos sean redundantes, excesivos, pues se juega todos los días y de manera simultánea una liga, una copa, un evento internacional, partidos amistosos, sin sumar las fechas autorizadas por la FIFA para las selecciones nacionales.
Hoy se transmiten hasta los entrenamientos, se discute todo, se hace periodismo de periodistas, los narradores se graban cuando cantan un gol, etc., porque las redes piden y piden más contenidos, lo triste es que cada día se ve menos fútbol y menor interés se le presta a un partido de liga local o liga internacional. La razón de lo anterior es el exceso de eventos, hay saturación en los contenidos, las transmisiones son planas, terminan siendo el culto al ego del narrador o del comentarista si el partido es bueno o malo, aunque en este último caso, las anécdotas y vivencias de la prensa hacen del entretenimiento algo soportable. No olvidemos a los ex jugadores y su opinión “experta” y de las nuevas formas de hacer periodismo en redes, con entrevistas informales que las estrellas ofrecen para posicionar su marca publicitaria mediante likes.
Lo único que al menos mantiene la atención y hace que la gente vea los partidos es cuando juega el seleccionado nacional, lo cual despierta la pasión y el interés del futbolero y del esporádico, por lo que las eliminatorias al mundial, las copas regionales de cada “4” años y demás eventos, sean los que más dinero mueven para la FIFA y sus confederaciones asociadas, lo cual los tiene pensativos y han buscado llamar la atención para crear nuevas audiencias, como por ejemplo: “la justicia ha llegado al fútbol con el VAR”, “los mundiales deben tener más seleccionados participando, probemos con 48”, “estudiamos la posibilidad de cambiar las reglas para que el juego sea más llamativo: tiempo real con 4 tiempos de 25 minutos, saque de banda con el pie”, “fútbol mixto e inclusivo”, “¿y si el mundial es cada dos años?”.
Lo triste son las ganas de abarcar mayores audiencias y generar dinero adicional, porque no les alcanza las millonadas que se generan hoy para todos, menos para el espectador o seguidor, que es el que paga. Están alejando a los verdaderos futboleros, que se aguantan 90 minutos buenos, regulares o malos, que se “chupan” varios partidos seguidos porque son de su interés, así pierda tiempo que podría dedicarlo a otras cosas más interesantes.
Amanecerá y veremos, pero los grandes espectáculos no son tanto como antes y el único que acapara el interés de todos, como un mundial, lo van a volver como un espectáculo más de cada dos años, cuando lo que menos quiere el público es más fútbol, quiere fútbol del bueno, con calidad, menos shows mediáticos, que solo venden "humo", como dicen en el sur del continente.
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