lunes, 26 de octubre de 2020

La era de la extinción V: el comienzo de una era

#Chaquen

El fútbol, como lo menos importante de la vida, es una pasión de multitudes, un deporte masivo, donde la publicidad y las marcas imperantes, donde el espectáculo y todo lo que lo rodea mueve muchos hilos, no es más que un juego colectivo que atrapa, se disfruta y se sufre, cuando el hincha desborda la racionalidad del ser humano.
Desde el juego se disfruta la alegría de un gol, de un pase, de una atajada y por supuesto, de un título, pero el juego es más que eso, como puesta en escena de cualquier espectáculo tiene detrás estrategia, táctica, relaciones públicas, improvisación, mística, código y, en algunos casos, magia.

Y detrás de esa magia que puede ser espontánea, el respaldo debe ser un plan de juego, un estilo, un esquema o muchos, que permitan potenciar la capacidad técnica y física de los jugadores y contrarrestar al rival, que también se prepara para ganar o al menos, para no perder pues, aunque ganar es lo único, las formas son importantes.

El estilo de juego o marca (como lo dice Miguelito Simón @migsim) no es más que la impronta que elige el entrenador, soportado en un proyecto a mediano plazo, basado en una idea simple, sin desconocer el capital humano disponible y las posibilidades de triunfo, siendo esto último primordial para la continuidad de los proyectos, porque si no hay triunfos, por más carismático que sea un DT, en algún momento la política llega y, una vez los dirigentes se involucran, es porque el cambio de proyecto es inminente.

En ese orden de ideas, el buen juego siempre ha sido valorado y la historia indica que equipos como el Real Madrid de Di Stefano, la selección brasileña de los años 60 y 70, la naranja mecánica, el Milán de los holandeses, los galácticos merengues, el Barca de Ronaldinho, entre otros, trascendieron.

Por supuesto, el no incluir en la lista anterior al Barcelona de Pep Guardiola sería infame, deshonesto y ruin, algo que un fanático madridista como quien escribe podría hacer hoy, pero no se puede desconocer el sisma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario