jueves, 8 de abril de 2021

Muerte al efectivo

#Bochica

¡Que llegue el futuro a nuestro presente! Es hora de acelerar el uso de la tecnología en los medios de pago, una de las pocas cosas positivas que ha tenido esta coyuntura de pandemia es el crecimiento en casi todas las actividades del uso de medios electrónicos de pago.

 

Que todavía en la mayoría de nuestros países se realicen transacciones con efectivo (billetes y monedas) es reflejo de lo poco que hemos avanzado en la inclusión de la tecnología en algo tan básico como el pago de bienes y servicios.


Para mí resulta paradójico que hoy en día se pueda comprar o invertir en activos sofisticados como criptomonedas desde un celular, pero para pagar por un almuerzo toca tener el cambio o “sencillo” porque no hay como dar vueltas. El uso de efectivo (cash) es retrógrado, a continuación, algunos argumentos.


Primero, el uso de billetes y monedas que pasan de mano en mano se convierten en un potencial vector de contagio de bacterias y virus, algo de lo cual estamos ya cansados debido a la situación actual.


Segundo, es ridícula la facilidad con la que se pueden falsificar algunas de las denominaciones. En el caso de mí país, hace algunos años les dio por sacar una moneda amarilla y pequeña de cierto valor bajo la idea de facilitar las transacciones y pagos de muy bajo monto. Se tardó más el banco central en emitir dicha moneda que su versión falsificada en andar rampante por la calle. Se llegó al punto que casi ningún comercio le quería recibir a uno esa moneda porque era imposible estar seguro si era la verdadera o la falsa, es decir, tanto metal gastado para nada, que al final el banco central tuvo que recoger todas las monedas y nosotros olvidarnos de tan mala experiencia.


Tercero, la administración de las denominaciones a emitir es compleja y hasta cierto punto ineficiente. Estoy seguro de que a todos nos ha pasado que el cambio o “las vueltas” después de hacer una compra, no cuadra con las actuales denominaciones. Por ejemplo, usted compra algo que vale 1.75 unidades, pero no existe una denominación de 0.25, ¿qué pasa entonces? Puede que redondeen hasta 1.8 o el comercio “pierda” y sea 1.7. 


Cuarto, en la medida que la inflación siga existiendo el dinero pierde valor en el tiempo y cada vez las denominaciones de los billetes y monedas tienen que ser mayores. Por lo tanto, los países entran en la discusión de si quitar ceros o no a sus monedas, “reiniciar” las denominaciones, o cualquier otra idea loca para seguirle el paso a la inflación.


Quinto, el uso del efectivo, al menos en países como el mío, fomenta la ilegalidad y la informalidad. Cuando se hacen operaciones con efectivo no hay forma de que el Estado “las rastreé” y, por lo tanto, es muy fácil evadir o eludir responsabilidades fiscales o de deberes laborales. 


Considero que al digitalizar las transacciones muchos de estos problemas dejarían de existir. Si todas las operaciones se realizan por medios electrónicos no hay billetes o monedas falsas, no habría necesidad de pensar en tener cambio exacto para una compra, la administración de las denominaciones no existe (no hay razón para ellas) y se formalizaría la economía.


Me alegra ver en las noticias los recientes proyectos y pilotos de países como China, Japón y supuestamente E.E.U.U (próximamente) respecto a la adopción de monedas digitales. Como cualquier proyección puede salir muy mal, pero pronosticó que estamos a menos de 5 años de matar al efectivo.

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