#Chaquen
Escribir sobre la situación actual que vive el mundo es más que complejo, pues el espectro de análisis es multivariado y cambiante que no permite enfocarse fácilmente en algunos aspectos, sino que implica necesariamente revisar muchas cuestiones, para tratar de contemplar las diferentes aristas que componen las muchas problemáticas que vive la sociedad.
En este blog hemos escrito sobre temas banales como el fútbol, discusiones interesantes de economía, algunas consideraciones sobre la filosofía de la vida, la música y el pensar del ser humano, desde su necesidad básica para comunicarse y quizás, se han evitado temas que pueden generar posiciones contrarias, precisamente porque lo antagónico, no es como no lo pintan en la realidad y, los extremos son más cercanos de lo que parece, cómo lo identificaremos a continuación.
Para seguir con la banalidad, y no perder la costumbre de escribir cosas sin sentido, el tema que dominó los medios de comunicación y las redes sociales hace unas semanas atrás fue la #Superliga, precisamente porque 12 “poderosos” clubes europeos decidieron “armar rancho aparte” y plantear un torneo de ricos, para ricos, buscando más plata, vía derechos de TV, publicidad, mercadeo y demás, que desde la justificación económica tiene sentido: si son ellos los que mueven las grandes hinchadas, merecerían más dinero por lo que ellos mismos generan.
El problema de lo anterior fue inicialmente el mensajero, precisamente porque el @RealMadrid, club de mis afectos futbolísticos desde la época de Iván Zamorano y Emilio Butragueño, fue el que puso el pecho para defender la idea y desde “la solidaridad” trato de explicar algo que tiene sentido económico, pero que va más allá.
Lo segundo es la doble moral que siempre ha reinado en la sociedad -y más en la actual- y es que para unas cosas todo vale pero para otras no, pues siempre se ha dicho que el deporte tiene principios y valores, algo que nunca ha existido en los deportes de mayor consumo masivo como los deportes “gringos” y que desde finales de los años noventa, en el fútbol, quien aprovechando su imagen de ser “popular” se ha volcado a recibir los millones y millones de dólares, euros, libras, yenes, yuanes y petrodólares, cada tanto, siempre pidiendo más y quejándose que nunca alcanza.
Con la llegada de la pandemia, los confinamientos y encierros prolongados e intermitentes, si algo se ha demostrado es que el deporte de masas es un entretenimiento televisivo, pues no importa si se juega sin público, si transmiten desde el estadio o desde un coliseo o desde una arena, lo importante es que la señal esté disponible por TV o vía streaming; no interesa si el jugador tiene o tuvo o está expuesto al COVID, lo importante es que ruede la bola o inicie el juego.
Y claro, los clubes grandes, que mueven grandes masas se iban a ver afectados con estadios cerrados, disminución en la venta de “souvenir” y demás ingresos, que por más que sólo sean del 20 o 30 % del total del presupuesto de un gran club, es plata que deja de ingresar y por más que los jugadores y los empleados se bajen el sueldo, necesariamente va a afectar la burbuja en la que viven los grandes clubes, como los que intentaron formar la #Superliga.
Ahora, lo triste de esto es que ante la primera amenaza del “establishment”, léase UEFA (apoyada por la FIFA), los millones de críticas de los medios de comunicación (claro, se encarece el producto que comercializan) y el aluvión de críticas de los hinchas en las “social media”, pues sencillamente la idea fue sólo eso, una idea interesante, que revela las necesidades económicas de los clubes y la disparidad que puede existir en las competencias en cuanto a “repartirse la marmaja”.
Por supuesto, los primeros desertores fueron los equipos ingleses, que hicieron lo mismo a inicios de los noventa y que permitió el nacimiento de la Premier League (#EPL), competencia por fuera de las competencias de la FA (The Football Association), como negocio privado, buscando acabar con los “hooligans” y la ola de violencia que generó tragedias y suspensión a la participación en las competencias UEFA. La siguiente deserción se da con los equipos italianos que, aunque esperaron hasta último momento, reconocen que hay que hacer algo por la situación económica es muy difícil, hasta que al final, sólo el @realmadrid y el @FCBarcelona_es permanecieron con la idea original.
Por supuesto que esto va mucho más allá del dinero, es un tema de poder, un cisma como el que se intentó de hacer tiene mucho en juego y las federaciones, que hoy más que nadie depende de los torneos FIFA y de los jugadores que están en las grandes ligas de Europa, no pueden apoyar disidencias, que precisamente afecten el negocio de las ligas locales y que, de paso afecte la estructura de poder.
Al final, la UEFA reconoció que podía conseguir más plata y con la reorganización de los torneos europeos como la Champions, la Europa League y la nueva Continental League a partir de 2023-2024 las aguas turbias se irán calmando, mientras la vacuna se propaga por el mundo y la nueva normalidad definirá el futuro de todo. Pero este es el inicio de algo significativo, pues los clubes grandes, por más que pidan disculpas, reconocen que si quieren mantener el negocio, no sólo es conseguir más dinero, sino tomar el control de la estructura actual de poder, algo a lo que le han “sacado el cuerpo”, precisamente porque con lo del FIFAGATE, pensaron que venían tiempos mejores pero lo que se refleja es que la podredumbre todavía está anclada y que acabarla implica separaciones con grandes consecuencias…el cisma es el camino, por más que nadie lo quiera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario