viernes, 22 de octubre de 2021

Títulos de papel

#Chaquen

Una de las consecuencias de la masificación del fútbol por televisión y demás plataformas de transmisión es la creación de eventos de papel, que crean falsas ilusiones y que terminan siendo grandilocuentes más por publicidad que por realidades del espectáculo.

Pero antes de “dar palo” recordemos un poco la historia.

En los países normalmente se juegan dos tipos de torneos: la liga de primera división y la copa que enfrenta a los de primera con divisiones menores (segunda, tercera y menos). Los campeones semestrales o anuales de la primera división aseguraban participación en torneos internacionales (Champions, Libertadores), y “las virreinas y princesas” aseguraban preliminares o participar en otro torneo de menor calado pero importante (Copa Uefa, Copa Conmebol).

En el caso de los campeones de copa para Europa, se clasificaba a la Recopa, torneo que en algún momento decidieron eliminar porque las audiencias televisivas no eran las mejores y había que inventarse algo un poco más atractivo.

Por su parte, por Sudamérica existió un torneo interesante que esperan revivir próximamente: la Supercopa, que reúne a los campeones de la Copa Libertadores y que tiene dos incentivos: la gloria y el dinero, siendo este último el más importante para los dirigentes y jugadores. Asimismo, en algún momento, por alguna cadena de TV por cable que quebró se creó la Copa Mercosur, casi una “libertadores” sin los países andinos y la Copa Merconorte, dándole entrada a los equipos mexicanos que veían atractivo jugar con los colombianos, pero sin el interés de la gloria, sólo por el billete.

Hoy, la participación en los grandes torneos internacionales son el incentivo verdadero para ser campeón de una liga o una copa nacional, pues los premios por participar y avanzar son los que aseguran la sostenibilidad de los clubes con mayores hinchadas, el tema es que clasificar a la Champions o a la Libertadores para equipos de países futboleros no implica ser campeón, pues hoy se clasifican los 3 o 4 primeros de cada liga nacional y los que gana la copa nacional acceden a la Europa League o Suramericana, con menos cupos para los países menos tradicionales pero con más oportunidades para clasificar. Y no hablemos de las fases de grupos de Champions o Libertadores que dan cupo a octavos de final de la Europa League o de la Suramericana quedando tercero, es decir, el menos malo de los dos malos.

El tema es que aparte de los torneos conocidos a nivel local o regional, la TV se ha inventado hoy no sólo torneos amistosos con alta difusión (de verano), sino que ha creado unos eventos de papel, que otorgan títulos oficiales por “dos partidos”: la Supercopa Argentina que disputan el campeón del torneo de primera división y el campeón de la Copa es uno de ellos o la Superliga en Colombia que enfrenta a los dos campeones del año de la Liga o en su defecto a los dos mejores (si un equipo gana las dos estrellas del año, el rival es el segundo de la reclasificación).

El problema de los torneos de papel, que existen en todo el mundo (Supercopa de Europa, Supercopa de España, Supercopa de Italia, Community Shield, entre otras) es que mientras en los países del viejo continente, son el inicio de la temporada y la puesta a punto para los técnicos y tanto los dirigentes, los jugadores, los medios y los hinchas lo saben y no hacen ruido con la victoria o derrota.

En el Nuevo Mundo, las recopas, superligas, supercopas locales se venden como un título importante, que tiene un premio económico interesante pero que no representa nada diferente a eso; tanto los medios como los dirigentes y jugadores hacen ver su éxito como algo inmemorable, que representa los principios y valores de las hinchadas y lo peor, los aficionados se las creen: ¡somos campeones!, cuando al final lo único que ganaron es la consolación a los malos resultados del torneo regular o creer los supercampeones, lo cual no se revalida en los torneos internacionales, algo que para el fútbol colombiano es más que una vergüenza, es el cimiento del futuro, pues con mentiras y humo los próximos años serán una lagrima en la selección nacional, algo que los clubes ya lo demuestran, así la pandemia sea la culpable de todos los males “posmodernos”.

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