jueves, 18 de noviembre de 2021

PRETENDER Y MERECER

#Nencatacoa

En materia deportiva, es cada vez más importante el análisis, la medición. No hay deporte de talla mundial cuyos profesionales no inicien desde pequeños, con un arduo entrenamiento y un modo de alimentación, seguimiento médico y en general una rutina de vida detallada, como no se había visto antes. Sea cual sea el deporte, antes que nada, son atletas, y con ello se viene el mercado de deportistas, un sistema de oferta y demanda donde el precio es un indicador cercano del rendimiento; es decir, en un enfrentamiento entre el Manchester United y el City nadie puede asegurar el resultado, pero entre el Manchester United y un equipo de la tercera división boliviana, bueno, todos sabemos cómo va a terminar eso, y si usted se atreve a decir que es relativo, hágase y hágame un favor, no siga leyendo. 


Parece contradictorio, pero no quiero hablar de esas diferencias de nómina que se traducen en diferencias en el resultado. Quiero hablar de dos hechos que también son irrefutables: el primero, que son once contra once, y el segundo, que con el paso de los años el fútbol se ha equilibrado, y por eso los resultados abultados son cada vez menos frecuentes; accidentes del fútbol, diría el profesor Juan Carlos Osorio. 


Pelé suele decir que lo que hizo grande a Brasil en fútbol fue, antes que nada, iniciar por creerse el cuento, pero creérselo de verdad. Puede sonar muy a frase de cajón, pero soy un convencido que, sin discutir con lo obvio, el estado anímico, la disposición mental, el no solo creer que se puede, sino asimilar que se puede, son fundamentales. Esta es una columna, más que de opinión, de creencia, de eso que uno axiomáticamente considera como cierto para caminar por la vida, y lo cree porque sí.


Creo que el pretender algo es realizar acciones para conseguirlo, pero el merecerlo tiene que ver con un estado mental, espiritual, una convicción, un acto de auto respeto y amor propio, de creer que se puede adquirir ese algo, simple y llanamente porque nuestro corazón así lo cree, y la única forma de arrancarle esa idea es haciendo que deje de latir; es decir, ese punto donde se dice “yo puedo morir, pero no perder”. Hoy, la selección colombiana de fútbol mostró que pretende ir al mundial, pero no lo merece porque simple y llanamente así lo dice con su fútbol y su poco sacrificio. En esta ocasión, inclusive, no podrán decir que la suerte no los acompañó, porque los únicos resultados que no se han dado han sido los que han estado en sus propias manos.   


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