miércoles, 2 de septiembre de 2020

El único arte que entiendo

 

#Bochica

Nunca he sido bueno para apreciar el arte. De hecho, una vez casi me expulsan de una exposición de Andy Warhol porque después de una hora de fila, “el premio” era ver una foto de tamaño cédula de un señor con maquillaje… me reí tan duro, descarada e irrespetuosamente que mucha gente se molestó.

Afortunadamente, un guía se ofreció a acompañarme en el recorrido y solo hasta que él me explicó el contexto fui capaz de entender, en algo al menos, la importancia o la excelencia del artista y sus obras. Algo muy similar me pasa en los museos, son muy pocas las ocasiones en las que puedo entender la magnificencia de algunas de las exposiciones… de resto es meh… “donde quedará el baño a todas estas…”. Ni hablar del cine arte o películas que se ganan cuánto premio de festival independiente existe.

Solo una forma de expresión humana me llega directo a la conciencia, sin necesidad de filtros, contextos, explicaciones o inclusive sin entender qué están diciendo… la Música. Para mí, la Música es la máxima expresión de la creatividad inagotable de la humanidad. Después de casi 12 mil años de “humanidad civilizada” encuentro fascinante el hecho de escuchar siempre algo distinto; ojo, no necesariamente que me guste.

No sé que tiene la música, pero yo describiría su efecto como empatía. Es capaz de hacerme sentir lo que quizás el artista quiere expresar, o al menos, lo que yo creo que quiere expresar. Recuerdo mucho mi época de adolescente cuando escuchaba rock en inglés y no entendía un rabo, cantaba las canciones como me salieran y a veces en una pésima traducción al español. Sin embargo, a pesar de no entender nada, comprendía todo: la rebeldía de la canción, la explosividad de un solo de guitarra, la fuerza de la batería y la guía del bajo.

Creo que la música que he escuchado y mi personalidad han tenido una relación simbiótica, donde escucho cierta música por mi personalidad y mi personalidad es como es porque escucho cierto tipo de música. Aún más, es tal el poder de la Música que así no me guste la canción o el género, algunas letras están grabadas en mi memoria de forma misteriosa y quizás se queden ahí hasta el fin y más allá.

Y esto último es quizás lo más interesante, a través de la Música he logrado expandir los límites de mis gustos. Hoy en día escucho y me gustan canciones que nunca pensé o imaginé que pudieran quedar como obligatorias en un “playlist”.

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