#Nencatacoa
John Keynes indicó que los principales problemas económicos de su tiempo, hacia inicios del siglo XX, eran la desigualdad en la distribución de la riqueza y el desempleo; no se necesita un razonamiento agudo para inferir que estos problemas siguen presentes.
Es común que el nombre de este economista sea mencionado en tiempos de crisis, en circunstancias en las que las que se requieren medidas efectivas y no hay mayor espacio para la contemplación y el análisis, con la misma premura de un naufragio. En la actualidad, ante una emergencia sanitaria que diezma la producción y aumenta el gasto público en una economía desigual, poco diversificada, de bajo valor agregado y cuyo mayor producto se obtiene de actividades extractivas, es necesario recurrir a los salvavidas de cuya utilidad da cuenta la historia. Colombia no se puede permitir el retroceso que la situación actual le avecina y que llevará a una pérdida irrecuperable en materia socio económica.
No hay tiempo ni espacio para priorizar sobre el empleo el coletazo inflacionario de aquí a cinco años, no es admisible que el Estado deje a los vientos del mercado y la tasa de interés el devenir de la industria, y no es humana ni económicamente sensato sentarnos a esperar que la economía por sí sola llegue en el largo plazo a un nuevo equilibrio; más aún cuando el largo plazo no tiene una medida concreta, y cuando el equilibrio económico es en últimas un supuesto sobre cuya existencia hay tanta evidencia a favor como en contra.
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