miércoles, 23 de septiembre de 2020

No me gusta leer

#Bochica

La lectura es algo que nunca ha estado dentro de mis hobbies o gustos. La verdad, la mayoría de las veces lo encuentro aburrido y, dependiendo del escritor, muy expositivo. Es tal mi aversión a la lectura que no creo que me lea más de un libro al año.
 
Sin embargo, dentro de los pocos libros que sí he leído hay varios que considero fuera de serie, no necesariamente en el sentido de recomendarlos para alguien más, sino más en la habilidad de estos para atraparme. Casi todos los libros que voy a mencionar, en este “top”, los terminé en menos de un día.

Para empezar, no hay un libro sino una colección y creo que se contradice lo expresado anteriormente, sobre todo por lo de expositivo. La colección no es ni más ni menos que la escrita por J. R. R. Tolkien, empezando por El Silmarillion, un mamotreto expositivo, que sienta las bases de un mundo de fantasía como nunca ha visto el mundo hasta hoy. Su mito de la creación, la relación entre las “deidades” y su esclavitud al mundo creado, los elfos y su tristeza inmortal, la alegría de la muerte para los humanos y los enanos como especie inesperada, me dejaron perplejo y con ganas de saber más y más de esa Tierra llena de héroes y villanos. Luego, El Hobbit me sumergió en una historia de un “viaje inesperado” en el cual el protagonista hizo click conmigo inmediatamente, alguien recluido sin ningún interés en el mundo exterior, cero habilidades, y siempre añorando regresar a casa; para el final, Bilbo ha evolucionado y su transformación es maravillosa, ya nunca más pudo rechazar el llamado a la aventura.

La trilogía del Señor de Los Anillos es, para mí, una de las obras de la literatura más importantes de la historia. Es imposible hacer justicia a estos libros en tan poco espacio, tanto las grandes líneas de la historia como las pequeñas anécdotas, son tan profundas y con una relevancia para el mundo actual que ninguna obra les llega a los talones. Las frases sabias de Gandalf, los “apuntes” inocentes de Sam que tranquilizan el corazón, el discurso de Theoden King en los campos de Pelennor que me puso de rodillas, entre otros momentos épicos. Sí, épicos, en su definición de cuando las palabras significaban algo, no la definición de este mundo donde a cualquier título se le denomina así.

Para cerrar a Tolkien, un dato coctelero. Las películas NO son tres, son cuatro… enumerémoslas: primera La Comunidad del Anillo, segunda Las Dos Torres, tercera El Retorno del Rey y cuarta… jajaja… la Banda Sonora… Sí la Banda Sonora, dependiendo de la versión, pueden ser de 3 a 4 horas de una obra maestra de Howard Shore. NO se la pueden perder.

Después de los anteriores, la verdad no son muchos libros que me hayan impactado tanto o me gusten, la mayoría son… meh… buenos, pero no me atrapan. El que más se le acerca es Dune del autor Frank Herbert y cuya historia se centra en un futuro lejano donde la tecnología y la fantasía tradicional se mezclan de forma perfecta. Lo que más me llamó la atención del relato es la importancia que se le da a la voz y a las palabras, que bajo el control de alguien experto se pueden convertir en el arma más letal del universo. En 2020, Warner Bros estrenará su versión, esperemos que salga bien y veremos cómo el joven actor Timothée Chalamet da vida a Muad’Dib. 

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