#Nencatacoa
Que le digan a uno cómo escribir es como que le digan cómo “cagar”. Los hobbies son eso, hobbies, se hacen porque sí y al igual que la contemplación no tienen ninguna función particular.
#Nencatacoa
Intenté
entonces acudir a los recursos emocionales a los que acuden los artistas:
experiencias –buenas o malas-, algún recuerdo, alguna tristeza atorada, algún
hecho que me resulta indignante, y nada, ni un poquito de acidez en las ideas;
y entre más esfuerzos hacía al cerebro no se le ocurría nada, simplemente
estaba en completa armonía con el mundo que me rodeaba, y no tenía nada para
decir al respecto. Era un momento de completo aplanamiento emocional y mental.
La situación
por la que atravesaba me resultaba extraña, ajena. Cuando escribir es un
trabajo, algo sale; bonito, feo, útil, inútil –en la mayoría de las ocasiones
donde se espera un pago es así-, pero algo sale. Lo que importa es contar con
la aprobación del jefe inmediato; este espera que lo que uno escribió tenga
buena aceptación o “rating” entre el público objetivo. Es un producto dentro de
la lógica de mercado, y lo esperado es que guste y venda.
Ahora bien,
este no es mi caso, yo escribo por el hecho de escribir, no cae mal una flor si
lo que uno escribió le gustó a alguien, como tampoco cae mal algún pesito que
la vida otorgue en reconocimiento; pero ese no és el fin, me enseñaron que esos
pesitos se consiguen usualmente con trabajos aburridos, y yo ya tengo uno.
Escribir para mi es otra cosa, es algo que me gusta hacer y por eso lo hago; no
lo caracterizo como algo liberador, no creo que me llene el alma ni me haga
mejor ser humano, simplemente me gusta hacerlo, y por eso también creo que
disfruto mucho el que no sea una actividad de la cual dependa mi sustento; que
le digan a uno cómo escribir es como que le digan cómo “cagar”. Los hobbies son
eso, hobbies, se hacen porque sí y al igual que la contemplación no tienen
ninguna función particular.
Para un
escultor es difícil llegar con una piedra sin hacerle nada, así como para un
músico es difícil llegar con una cinta en silencio, del mismo modo es complicado
que un pintor llegue con un cuadro en blanco, aunque, bueno, hay de esas
galerías tetra conceptuales donde
pegan cualquier cosa, y desde que el “artista” sea amigo del que debe, o hijo
de buena familia, dicen que es una magna obra y el problema es de uno por no
entenderla. Pero en general se entiende la idea.
Con la
escritura he encontrado que pasa algo distinto, puedo ser correcto gramatical y
sintácticamente y llenar hojas y hojas de nada, absolutamente nada. Le
agradezco a la vida permitirme escribir, poder expresarme aún cuando no tengo
nada para decir.
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