#Bochica
Solo cuando estamos en presencia de la luz, la sombra
emerge: Inseparable e inalcanzable. Nos imita, parece que fuera un “yo”
alterno que refleja nuestro comportamiento, pero de cierta manera es
incompleto y carente de un propósito.
Pareciera que me estoy refiriendo al fenómeno físico de la luz, pero no,
es simplemente una analogía. Mi verdadero propósito es hacer una
reflexión, inoficiosa y enredada, sobre lo que constituye las acciones,
preferencias y moralidad en las personas.
Cada uno de nosotros
tiene diferentes fuentes de luz (amigos, familiares, compañeros de vida,
personalidades, famosos, etc.) y la sombra aparece cuando nos
intentamos proyectar (comparar) en esa luz. Emergen comentarios o
preguntas como: “hum… menos mal yo no soy así”, “si fuera tan ____ como
esa luz quizás yo llegaría más lejos”, “¿por qué no puedo ser como esa
otra persona?”, “¿por qué no le da importancia a las misma cosas que
yo?”...
Ahora, basado en esta equivalencia postulo que las
personas configuran sus acciones, preferencias y valores de acuerdo con
su aversión o gusto por la luz o la sombra. Por ejemplo, los que buscan
la soledad quizás lo hacen porque están cómodos en la oscuridad, porque
precisamente no tienen sombra, desaparece eso que incomoda y que muestra
cosas que quizás no nos gusten de nosotros mismos, pero con las que nos
acostumbramos a vivir. Por supuesto, otra razón es que al no tener
sombra nos podemos comportar como queramos sin dar justificaciones y ese
sentimiento de libertad es un fuerte motivador.
El caso extremo
sería estar en una oscuridad que se asemeja al vacío, privado de
cualquier matiz. En esta oscuridad absoluta es posible perderse, no hay
contrastes, no podemos “ver” nada y por lo tanto avanzar pierde sentido o
se hace imposible.
A su vez, los que prefieren la compañía de la
luz quizás buscan que al sacar a la superficie aquello no que ven en sí
mismos puedan cambiarlo. También, puede ser porque carecen de la fuerza
para automotivarse y consideran que únicamente con la ayuda de alguien
pueden ser capaces de lograr algún cambio. En un caso extremo de mucha
luz, puede llevar a que la odiemos dado que es tan cegadora que todo
pierde forma y ya no nos podemos ver, perdemos nuestra identidad o
llegamos a lo que queremos ser.
Quiero dejar claro que no estoy
dando un calificativo de malo y bueno a la luz y a la sombra, es
simplemente una figura que utilizo para ilustrar el contraste. Ambos
elementos son esenciales, y como todo, bien administrados pueden ser una
fuente importante de información para conocernos a nosotros mismos.
Ahora,
considero que es posible extrapolar este análisis a otros ámbitos de la
sociedad. En el caso de las preferencias políticas, el contraste de las
ideas puede llevar a que la dinámica entre luz-sombra conlleve a un
surgimiento de nuevas ideas o a una radicalización de estas.
Infortunadamente la conversación sobre política ha caído tan bajo que lo
más probable es el segundo caso, principalmente porque considero que
cuando alguien (incluyéndome) dice “es que yo creo en tal cosa” es para
generar una luz “falsa” sobre la cual las opiniones de los demás se vean
como erróneas.
Entonces, vale la pena preguntarse… no, no, no,
no quiero terminar este escrito como algún charlatán barato de
superación personal. Las reflexiones las saca cada uno y dejo esta vaina
sin conclusiones… jajaja.
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