miércoles, 14 de octubre de 2020

La Sombra

#Bochica

Solo cuando estamos en presencia de la luz, la sombra emerge: Inseparable e inalcanzable. Nos imita, parece que fuera un “yo” alterno que refleja nuestro comportamiento, pero de cierta manera es incompleto y carente de un propósito.

 

Pareciera que me estoy refiriendo al fenómeno físico de la luz, pero no, es simplemente una analogía. Mi verdadero propósito es hacer una reflexión, inoficiosa y enredada, sobre lo que constituye las acciones, preferencias y moralidad en las personas.

Cada uno de nosotros tiene diferentes fuentes de luz (amigos, familiares, compañeros de vida, personalidades, famosos, etc.) y la sombra aparece cuando nos intentamos proyectar (comparar) en esa luz. Emergen comentarios o preguntas como: “hum… menos mal yo no soy así”, “si fuera tan ____ como esa luz quizás yo llegaría más lejos”, “¿por qué no puedo ser como esa otra persona?”, “¿por qué no le da importancia a las misma cosas que yo?”...

Ahora, basado en esta equivalencia postulo que las personas configuran sus acciones, preferencias y valores de acuerdo con su aversión o gusto por la luz o la sombra. Por ejemplo, los que buscan la soledad quizás lo hacen porque están cómodos en la oscuridad, porque precisamente no tienen sombra, desaparece eso que incomoda y que muestra cosas que quizás no nos gusten de nosotros mismos, pero con las que nos acostumbramos a vivir. Por supuesto, otra razón es que al no tener sombra nos podemos comportar como queramos sin dar justificaciones y ese sentimiento de libertad es un fuerte motivador.

El caso extremo sería estar en una oscuridad que se asemeja al vacío, privado de cualquier matiz. En esta oscuridad absoluta es posible perderse, no hay contrastes, no podemos “ver” nada y por lo tanto avanzar pierde sentido o se hace imposible.

A su vez, los que prefieren la compañía de la luz quizás buscan que al sacar a la superficie aquello no que ven en sí mismos puedan cambiarlo. También, puede ser porque carecen de la fuerza para automotivarse y consideran que únicamente con la ayuda de alguien pueden ser capaces de lograr algún cambio. En un caso extremo de mucha luz, puede llevar a que la odiemos dado que es tan cegadora que todo pierde forma y ya no nos podemos ver, perdemos nuestra identidad o llegamos a lo que queremos ser.

Quiero dejar claro que no estoy dando un calificativo de malo y bueno a la luz y a la sombra, es simplemente una figura que utilizo para ilustrar el contraste. Ambos elementos son esenciales, y como todo, bien administrados pueden ser una fuente importante de información para conocernos a nosotros mismos.

Ahora, considero que es posible extrapolar este análisis a otros ámbitos de la sociedad. En el caso de las preferencias políticas, el contraste de las ideas puede llevar a que la dinámica entre luz-sombra conlleve a un surgimiento de nuevas ideas o a una radicalización de estas. Infortunadamente la conversación sobre política ha caído tan bajo que lo más probable es el segundo caso, principalmente porque considero que cuando alguien (incluyéndome) dice “es que yo creo en tal cosa” es para generar una luz “falsa” sobre la cual las opiniones de los demás se vean como erróneas.

Entonces, vale la pena preguntarse… no, no, no, no quiero terminar este escrito como algún charlatán barato de superación personal. Las reflexiones las saca cada uno y dejo esta vaina sin conclusiones… jajaja.

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