viernes, 9 de octubre de 2020

La era de la extinción II: el portero atajador

#Chaquen

En la era del fútbol de la posesión y la presión alta, una de las funciones que más controversia genera en los analistas es la forma de juego del portero. Se dice que un buen portero es el primer jugador en el campo de juego, desde su posición como defensa libre, dado que desde su visión privilegiada puede ser el primer pase para iniciar la fase ofensiva. 
En otrora, el portero tenía una única función: evitar goles, atajar o desviar todo lo que le rematan, lo cual se decía que era la mejor forma de liderar un equipo desde atrás. Como decía el médico Gabriel Ochoa Uribe (q.e.p.d): “Deme un buen portero y podré dormir tranquilo”, pues no sólo conocía la posición en el campo de juego, sino que su hombre de confianza en la era dorada del América de Cali fue Julio César Falcioni, atajador como ninguno y el símbolo de los éxitos nacionales, así en la Copa Libertadores la historia fuera de derrota.

Por supuesto, si el portero es atajador y sabe jugar con los pies, cometiendo la menor cantidad de errores posibles, no sólo se puede dormir tranquilo, sino que se cuenta con un hombre de más en el campo de juego, el primer pase, el primer defensa, pero son pocos los que pueden hacer la doble labor y lo que hoy impera son las medias tintas, es decir, ataja mas o menos y juega, más o menos o mejor, juega bien pero atajando cumple. 

Alemania puede decir que tiene dos porteros que cumplen el requisito actual: Manuel Neuer, quien irrumpió en la Copa del Mundo de la FIFA en Sudáfrica 2010, con gran solvencia y se consolidó como el mejor en los años subsiguientes, desplazando a Casillas, Buffon, Julio Cesar, quienes reinaban en las ligas europeas. Por su parte, Marc-André ter Stegen ha mostrado una solvencia con los pies en el Barcelona, acompañado de atajadas espectaculares que han ayudado al equipo catalán, con la dependencia de Messi, a mantenerse en la órbita europea, a pesar de la irregularidad que gobierna al equipo desde la salida de Luis Enrique en 2017.

El resto de los porteros pueden tener un buen manejo de balón para el primer pase (Cortouis, Ederson, Alisson Becker, Oblak, Pickford, De Gea, Leno, entre otros) o ser buenos atajando, pero muchas de sus equivocaciones son por exceso de confianza propios y de sus compañeros, pero también porque las condiciones del juego, con la presión alta al acecho, no permiten salir jugando. A veces se arriesga mucho saliendo de atrás, ni los defensas (incluido los marcadores de punta o laterales) ni los porteros saben rechazar el balón cuando no se puede salir jugando, lo que termina siendo un problema porque de un error, se han perdido partidos, que por su transcurrir, no deberían perderse.

Es importante saber rechazar, cualquier jugador que está en posición defensiva debe tener en cuenta este recurso, como una forma de evitar un error que puede costar un gol, pero rechazar requiere de varios requisitos como un pase que propicie un contragolpe, un saque de banda contrario que permita la marca y hasta un tiro de esquina que permite el reagrupamiento en fase defensiva. Rechazar al centro de la jugada, lo cual puede ser aprovechado por el rival si se tienen jugadores que rematan con efectividad de media y larga distancia puede ser mortal.

Tanto el rechazo, cuando el juego lo permita, como el salir de atrás jugando cuando la presión alta no sea tan agobiante son recursos que los jugadores deben aprender en la base, incluidos los porteros, como una de las tantas variantes que se puedan presentar en un cotejo, pero sin olvidar que la función del responsable del arco es atajar, el resto es complementario y lo hace mejor, pero si los porteros no atajan, no es posible ganar ni conseguir títulos.

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