#Nencatacoa
“Cualquiera puede introducirse en lo más reñido de la batalla y morir. Es fácil para un patán, pero para un samurái es verdadera decisión justa en la ecuanimidad, y un verdadero valor saber vivir cuando ha de vivir, y morir cuando ha de morir”
Hay una forma de ver la vida, una filosofía, un precepto que me enseñaron desde que era niño, el camino del guerrero. La verdad no entendía muy bien de qué se trataba, no era capaz de caracterizarlo, al igual que muchos de los conceptos que se arraigan en nosotros, los reconocemos más por un sentimiento que nos causa y que evoca en nosotros una determinada conducta, que por un entendimiento claro del mismo.
Si bien no alcanzaba a caracterizar de qué se trataba el camino del guerrero, si me era claro el sentimiento de lucha y no de rendición que evocaba en mí, y la conducta hacia la cual me invitaba. En algún punto de mi vida, ese camino del guerrero se fundió con la ley de Licurgo, sobre cuya existencia no tenía noción, pero ya estaba en mí aquel razonamiento en el que perder es un deshonor inadmisible, y por lo que el único camino es volver con mi escudo o sobre él.
Con el tiempo he entendido que ese sentimiento que se alimenta de la ley de Licurgo fusionada con el espíritu de guerra del Samurai es una de las mejores cosas que la vida pudo implantar en mi cabeza, porque me permitió sobrevivir, salir a flote por la única lógica de que lo contrario a flotar es morir; estoy agradecido con ese sentimiento que permite sobrevivir, pero que requiere ser interpretado a mayor profundidad para permitir vivir, algo muy distinto.
El camino del guerrero está presente en la cultura popular, basta con ver The Mandalorian y series con protagonistas que tienen códigos de conducta similares para corroborarlo. Yendo al origen terminológico, camino del guerrero es una traducción para el Bushidō, un código de conducta que invita a que el guerrero pelee con honor, y vea la pérdida como un deshonor. Para el Samurai que sigue el Bushidō, el honor está por encima de la vida misma y lo primero que debe perder es el miedo a la muerte.
Ahora bien, el Bushidō tiene tres ideas que, en mi modo de ver, son incluso más profundas: la primera, que es un código para la vida, y la guerra es solo una parte de la vida; en segundo lugar, que perder el miedo a morir es un paso para vivir mejor, no es el desconocimiento de la muerte como hecho y lo que acarrea, tampoco es la desventurada conducta de ir a morir por morir, es el llevar una buena vida reconociendo la existencia de la muerte sin temerle; y tercero, como dice la frase que encabeza este escrito, la ecuanimidad, saber vivir cuando ha de vivir y morir cuando ha de morir. El Bushidō es más que un código de conducta para guerreros medievales, es una perspectiva, que invita a eliminar el miedo y, con ello, caminar el sendero de nuestra existencia, compuesto por la vida y la muerte, con una plena conciencia contemplativa y analítica de nuestro entorno.
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