lunes, 8 de marzo de 2021

Ídolos

#Bochica

Humanos convertidos en héroes y con el paso del tiempo en leyendas y, posteriormente, en mitos.


Existen muchos campos o fuentes de ídolos: académicos, superación, historias de vida, artes, música, cine, en fin… ¡Y solo basta empezar a conversar con amigos o familiares a la luz de unos tragos para que el tema surja y… ¡agárrese! que eso se puede poner candente.

Con un fervor casi de hincha deportivo, las contrapartes de la conversión empiezan con respeto, reconociendo los logros del ídolo contrario y quizás hasta llegan a decir que al final es un tema de preferencia… que para gustos, los colores.

Pero ustedes y yo sabemos que eso es para aparentar ser civilizados. En nuestra intimidad, el ídolo es eso… un ideal, la referencia contra lo que vamos a medir el desempeño de todo el resto, incluyéndonos, en el campo respectivo.

Cada uno de nosotros tendrá sus razones para elevar a alguien a esa categoría. Por ejemplo, algunos pueden darle esa distinción a alguien, que en palabras de Leónidas en la película de 300 logra hacer sangrar a un dios. Es decir, la historia del personaje humilde donde nadie apuesta por él, tiene todas las desventajas imaginables y aún así triunfa. Y ese triunfo emociona, algunos lloran al recordar o ser testigo del momento. En el fondo, la razón sea quizás que las personas sienten que el mundo es justo, hay esperanza… no todas las veces ganan los poderosos. O quizás esa misma situación para algunos es el reflejo del talento, de la genialidad, cosas que en su mente no se pueden replicar… el ídolo es alguien superior, un “superhumano”.

Otra posibilidad para las personas son los números, más hoy en día con la era de la información. En este caso, el ídolo está en la cima de cualquier ranking que se inventen o se busca cuantificar su contribución en el campo relevante. Pero aún así, a pesar de usar números o estadísticas, algo subjetivo se inventan, cualquier excusa para “contextualizar” las cifras… “no pero es que en esa época no existía cosa X y mi ídolo hizo todo lo que hizo sin eso…” y más cosas por el estilo.

A esta altura, el lector se debe estar preguntando hacia dónde va esta columna… pues, siendo honesto, para ningún lado… simplemente me llamó la atención la ferocidad con la que a veces defendemos las imágenes ideales de personas… y repito, personas… es decir, seres humanos como todos los simples mortales que quizás nos hayan dado un momento de entretenimiento o inspiración.

Para cerrar, solo me queda por decir que lo anterior no aplica a JUAN PABLO MONTOYA, el mejor piloto de todos los tiempos y eras, punto.

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