miércoles, 19 de mayo de 2021

Delirio

#Bochica


La ilusión de realidades alternas, la posibilidad de otras vidas y mundos.


Empecemos con una frase de cajón: “cada loco con su cuento”. Cada uno de nosotros tiene su escape preferido, para algunos es el deporte, para otros escribir y/o leer, hasta quizás bailar e irse de fiesta. En estos tiempos de pandemia muchos quizás, han tenido que “rebajarse” a lo virtual del entretenimiento. En esta categoría hay bastantes opciones, sobre todo en el espacio del streaming: Netflix, Disney+, HBO Go, y cuanto más venga.

En mi caso, aunque disfruto algunas de las opciones anteriores, en el fondo me parecen algo incompletas. En el sentido de que soy un elemento pasivo que observa y reacciona a lo presentado en las imágenes, pero nunca influyo o afecto el desarrollo de los eventos, es decir, no es un escape interactivo.

Siendo más extremos, inclusive en tiempos pre-pandemia, para mi el mundo real ofrece opciones muy limitadas tanto en espectro como en factibilidad. Si quiero salir y explorar mi ciudad necesito tiempo, estar pendiente del clima, garantizar que no me voy para una zona peligrosa, la cantidad de gente y multitudes no me motivan para nada, la posibilidad de perder la vida o mis posesiones es algo que me genera aversión. Y este argumento se puede extender o modificar para cualquier otra opción. En el fondo existen restricciones físicas, monetarias y sociales que impiden el disfrute del mundo real.

En ese caso ¿qué alternativas tiene alguien como yo? Quiero algo interactivo, pero no quiero estar sujeto a restricciones. Si hay más personas presentes quiero tener la opción de ignorar al que me plazca. Si quiero cambiar de experiencia, es decir, pasar de explorar a un desafío intelectual o de habilidad, no quiero tener que moverme. La respuesta es simple: videojuegos.

Cada vez menos “pordebajiados” (desprestigiados para los que nos estén familiarizados con la expresión) en la medida que las nuevas generaciones van envejeciendo y traen consigo la costumbre de entretenerse con ellos, y sus hijos adoptan las costumbres de sus padres que a su vez los motivan a jugar. Los números de esta industria son impresionantes, no tengo el tiempo ni la disposición para hablar de ellos hoy, quizás en otra ocasión… por ahora pregúntele a Florentino Perez… jajaja…

Los videojuegos siempre me han gustado, aunque eso es minimizarlo, sería mejor decir que soy casi adicto, no concibo otra mejor forma de pasar el tiempo libre para hobbies que jugar. Las razones son muchas, por una parte, mantengo el cerebro activo, aprendo cosas nuevas, la coordinación mano-ojo está al máximo. Por otra, disfruto de las historias porque puedo participar en ellas y soy un agente activo en el desarrollo de los eventos. Las metas me las pongo yo y las cumplo cuando se me dé la gana. No estoy sujeto a restricciones de las leyes de la naturaleza, si quiero viajar de planeta en planeta pongo No Man’s Sky, si quiero dármelas de ninja espacial pongo Warframe, si quiero construir una fábrica juego Factorio, si quiero romperme los dedos oprimiendo teclas imposibles pongo Path of Exile, si quiero explorar un continente entero sin afanes abro Guild Wars 2, si quiero relajarme y simplemente disfrutar de vistas increíbles, Journey y Abazú son buenas opciones.

En fin… tanto por hacer y conocer en el mundo virtual. Para aquellos que critican con el argumento de que los videojuegos es un escape para ignorar la realidad, pues les digo que esa no es una crítica… es un punto a favor de éstos… jajaja… y quizás por eso llamé a esta columna Delirio… sería bueno si el lector busca el significado.

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