miércoles, 1 de septiembre de 2021

Arrivederci amici miei

#Bochica

Qué decisión tan dura, pero como diría Thanos (el titán desquiciado) “… las decisiones más difíciles requieren de la más fuerte de las voluntades…”.

En una columna anterior llamada “Me gusta jugar Atari” creo que dejé claro mi gusto por los videojuegos e implícitamente por los aparatos en los cuales se juegan, las llamadas consolas. Ahora un poco de historia…

Al principio, cuando no había una gran cantidad de competidores por allá a finales de los 80 y principios de los 90, empresas como Atari y Nintendo tenían el control del mercado de videojuegos para casas, o uso privado. Se entendía, en ese entonces, que esas mismas empresas conceptuaban, diseñaban, producían y comercializaban los videojuegos.

¿Por qué Nintendo fue tan exitoso en los 90? Sencillo, era la consola con la mayor cantidad de videojuegos, al principio realizados por ellos, pero posteriormente “delegados” a estudios dedicados a su producción. Usted quería jugar cualquier juego de Mario, legalmente, tenía que ser en una consola de Nintendo… inclusive hoy sigue siendo cierto, legalmente solo lo puede hacer en el hardware autorizado por Nintendo. En términos más técnicos, la consola más exitosa era la que lograba acumular la mayor cantidad de juegos exclusivos para su consola, es decir, formar un mini monopolio.

Con la llegada de una nueva generación, PlayStation de Sony y Xbox de Microsoft, si bien esos Discos Compactos no eran compatibles entre sí, sí habían juegos que se distribuían para las dos consolas. Por ejemplo, usted podía encontrar FIFA para ambas marcas… ojo que existían excepciones como es el caso de Halo en Xbox. Así, la decisión de cuál consola comprar era más una elección de cuál control le gusta más, o en el caso de mi país, cuál era más fácil de “hackear” para poder comprar juegos piratas a precios muy, pero muy bajos.

Ambas consolas fueron un éxito al igual que las posteriores generaciones de estas. Con ellas crecieron también los consumidores y el “apego” a la marca. Por ejemplo, en mi caso, siempre preferí PlayStation… ¿por qué? pensaba que era más exclusivo, más difícil de hackear y tenía varios juegos que me interesaban. Dicho apego llevó a que cada empresa acentuara el marketing y se regresó a la lucha por la exclusividad en los videojuegos. Los analistas de esta industria y sus historiadores denominan este periodo como “La Guerra de las Consolas” (Console Wars, si quiere sonar más refinado). Etapa que no tiene nada de raro, imagínese un Coca-Cola versus Pepsi… dos empresas grandes compitiendo y peleando por cada centímetro de mercado.

Y así nos tuvieron a la gran mayoría de consumidores buena parte de los 00 y 10. Pero como usualmente pasa, cuando dos gigantes pelean por la supremacía… al fondo, callado, llega un tercero al conflicto y trata de ganar terreno mientras los otros están ocupados. Así, en 2003 se lanza Steam, una plataforma para distribuir videojuegos para computadores. Esta plataforma es de Valve, una empresa de video juego y si bien su comienzo fue algo tambaleante, su inserción en el mercado cambiaría las cosas para siempre.

El lector dirá… pero yo jugaba Age of Empires en CD antes de 2003, entonces cuál es la alharaca… no mucho, la simple bobadita que Steam fue uno de los primeros en implementar la distribución digital. Es decir, las personas podían comprar sus videojuegos en línea y descargarlos en su computador. Y aquí un punto de suma importancia, usted podía instalar Steam en “cualquier” computador y jugar, no tenía que comprar una máquina o consola específica. Obviamente, no todo computador sirve, pero en todo caso usted no estaba atado a solo Play, Xbox o Nintendo. Terminó la historia y sigue el contexto…

¿Cómo estamos hoy? Primero, si bien hay personas que todavía les gusta comprar su CD de video juego, es un tema de nostalgia y sentido desalineado de propiedad… al igual que pasó con Blockbuster y Betatonio en mi país… jajaja… para el caso de películas, la tendencia es comprar digital, si no me cree pregúntele a GameStop.

Segundo, en términos del hardware para jugar, este ha sufrido golpes duros en su cadena de producción, logística y distribución. En este momento hay una deficiencia importante de microprocesadores para todas las industrias que no se espera superar en varios años, esto hace que las consolas y los computadores sean más difíciles de actualizar o cambiar.

Tercero, con la pandemia la venta de dichos aparatos se ha hecho por tiendas online que a su vez están plagadas de problemas relacionados con “robots” que acaparan la oferta para su posterior reventa. Por ejemplo, el PlayStation 5 que tiene un precio de lanzamiento de 500 USD, en la reventa está cerca de 2 o 3 veces más caro. Ni que hablar de las tarjetas de video, gracias criptomonedas.

Así las cosas, ¿para dónde va la industria entonces? En este punto puede pasar lo qué pasa con cualquier predicción, me puedo descachar por mucho, pero considero que la industria se va a mover hacia el esquema observado en los contenidos de series y películas, es decir, streaming. En el lanzamiento del último Xbox, el presidente de la compañía manifestó que vender consolas no era su objetivo principal, al mediano plazo están más interesados en videojuegos en la nube y en abrir sus juegos exclusivos a todas las plataformas. Halo, juego sinónimo de Xbox, ya se puede jugar en Steam, por ejemplo.

Google también ha entrado a este mercado, aunque con un esquema pésimo pero bueno, que se le va a hacer. Su plataforma se llama Stadia y ofrece funcionalidades muy buenas como partidas guardadas en la nube que se pueden continuar desde cualquier dispositivo. También, Amazon está buscando su parte del mercado con Luna… en fin, va a ser mejor tener una excelente conexión a internet que una super máquina.

Y para terminar, la explicación del título. Me despido de mis consolas, tenía muchas ganas de comprarme el PS5 pero ¿para qué? De un tiempo para acá vengo en una “pelea” contra los sistemas cerrados y que me aten a un hardware específico no le veo mucho sentido. Prefiero tener la libertad de poder escoger el hardware que me gusta y polifuncional, un computador sirve para jugar y para productividad. O en su defecto, afiliarme a un streaming… cuando los habiliten para mi país… e invierto en una mejor conexión a internet.

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